La vuelta al cole siempre me pilla con muchísimas cosas que hacer. Crear una web, terminar el regalo para mis amigos, ver Grease, dibujar para la iSpirit Academy, hacer el cohete de LEGO que me han regalado, hablar con mis amigos... No tengo tiempo para nada. Quiero que le saquen más horas al día. Pero que no tenga que usarlas para dormir. Hhhmmm, dormir...
Hablando del LEGO, mola un montón. Es la lanzadera de la NASA, y las instrucciones ocupan dos manuales. DOS MANUALES. Eso saca una de tiempo... Con la de cosas que tengo que hacer, no sé si voy a tener mucho tiempo para construirlo... Pero bueno. Ya llegará. Lo más difícil de hacer en un LEGO, y sin duda alguna lo que más tiempo lleva, es encontrar las piezas. Te dicen "Necesitas dos piezas de éstas, tres de éstas y una de éstas". Pero los sobres no están numerados, y buscar esas diminutas piececitas es un infierno. Puedes pasarte horas buscando en cualquier sobre menos en el que está. Puede ser desesperante. Al cabo de un rato (algo así como tres horas) acabas enterándote de en qué sobre va cada cosa: en éste las grandes, en éste las normales pequeñas, en éste las pequeñas con formas raras... etcétera. Porque hacer un LEGO lleva mucho tiempo. MUCHO TIEMPO.
El otro día a mi hermano le pasó lo mismo que a mí hace unos meses. Se le metió pasta de dientes en el ojo. En el izquierdo, además. Y por la misma causa: cerda catapulta. Pero se le metió mucha menos pasta que a mí. Y yo no me reí de él (bueno, no tanto) como se rió de mí mi hermana cuando me pasó lo mismo. Yo soy mejor persona que mi hermana. Ja.
A ver, una pieza plana con ocho puntos...
miércoles, 12 de enero de 2011
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