Tengo hambre. Me encantan las cosas fáciles de comer y que no hay que preparar, como las galletas, los yogures o los bollos. Pero como no puedo comer chocolate por culpa del acné, ahora casi no puedo comer nada. Mi hermana tiene que vender chocolatinas para los scouts, y yo las miro y se me hace la boca agua. Tengo que sustituir el chocolate por otras cosas. Lo malo es que, para el recreo, ya no me puedo comprar nada porque todo tiene chocolate. Han quitado hasta los bollos que no tenían chocolate. Los tenían hace tres días, ¿por qué los cambiaron anteayer? Ahora sí que no puedo comer nada que no me empeore el acné. En casa, tenemos unas galletitas que parecen galletas de perro (atención, PARECEN, no vayamos a equivocarnos y tengamos luego un disgusto), que están buenísimas. Un momento, que voy a ponerme en un cuenco.
Vale, ya está. También me interfiere lo de no poder tomar chocolate en los cereales: los cereales rellenos de chocolate, Chocos (que me encantan, pero odio a quienquiera que haya sustituido al oso de toda la vida por el mono subnormal de los Choco Crispies, que odio. Es un invasor de mierda), y similares. Ademas, no puedo tomarme las Petit Écolier, esas cuadradas con un cuadrado de chocolate; las oreo; las galletas con pepitas de chocolate... ¡Ni siquiera puedo tomarme un gofre con chocolate *snif*! ¡Con lo que me gustan!
Bueno, voy a terminarme este cuenco de galletas (qué buenas...).

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