Por la tarde fuimos a Amsterdam. No se me va a olvidar en mucho tiempo. Me monté en una atracción de feria de vértigo. Era una barra gigante, vertical, con una cosa para que se siente la gente en cada extremo. Pero la cabina esa puede rotar libremente. Así que cuando la barra se pone a dar vueltas, hay veces que estás arriba del todo puesto bocabajo. Y entonces la cabina da un giro y te pones bien. Y siguiente vuelta. La adrenalina me duró bastante. Era GENIAL.
Para los que lo han preguntado fuera de aquí, esa imagen tan rara que os he puesto era un semacode. Es un código de barras especial que pueden leer los móviles. Ese en concreto te reenvía a este blog. Para el que lo quiera para escanearlo/enseñárselo a sus amigos/quemarlo/usarlo para calzar el pupitre, aquí tenéis una copia.
Pues hala. Allá que vais. Comentad. Le estoy hablando al vacío. Y si alguien lo lee, no me importa.
¡Adiós! (Si es que no acabo nunca...)

No hay comentarios:
Publicar un comentario